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Herencia del pasado

Libro que es un relato novelado con poesías místicas y enseñanzas de tipo metafísico. Temas como: La vida y la muerte, la existencia de Dios, el alma inmortal, la reencarnación, los Seres de Luz y el sendero espiritual.

LA REENCARNACIÓN

Los personajes que aparecen en este capítulo son Doménico, un joven latinoamericano que estudia un posgrado en Italia, y el D. Solari, maestro y filósofo.

Doménico siguió recordando todos aquellos pasajes de su infancia y adolescencia, cada uno de ellos con fuerte carga emocional, formando una coraza de egoísmo y frialdad sobre su tierno pecho dispuesto a amar por amar, como aman los niños en su inocencia y en su candor; todas las incongruencias que sin ser consciente la persona, lo van influyendo alejándolo de su prístina naturaleza.

         Luego en la adolescencia el despertar de su sexualidad,  las ideas equivocadas que por medio de sus amigos y compañeros fueron distorsionando ese proceso normal de su desarrollo fisiológico y psicológico; la propaganda y la comercialización, todo eso contribuyó a su alejamiento de ese Dios invisible que todo niño percibe limpiamente se lo expliquen o no los adultos; más tarde aparecieron los vicios: el tabaco, el alcohol, la carne y las pasiones.

         Por primera vez se da cuenta que él no es como había creído por tantos años, se dijo: "¿Quién soy yo realmente? Debo conocerme a mí mismo, sin miedos ni pensamientos preconcebidos, necesito saber quién soy y cómo soy en realidad".

         Y volvió a leer el poema anterior, buscando las anotaciones de Harmodio y sólo encontró lo siguiente:

                   "Y estar entregado

         por todas las vidas

         y todas las muertes

         que tengo yo.

Aquí el poeta hace alusión a la metempsicosis".

Sólo eso había anotado el anciano sobre el poema. Doménico tomó un diccionario y buscó la palabra metempsicosis y anotó:

         "Metempsicosis: Del Lat. metempsychosis y éste del gr. metempsikhosis; de meta, cambio; en, y psykhé, alma. Transmigración de las almas de un cuerpo a otro.

         Propiamente significa reencarnación, paso del alma de un hombre al morir después de un tiempo de reposo en un plano espiritual, al cuerpo de un recién nacido para proseguir su evolución espiritual. Estas creencias de origen oriental (en la India se asocian al karma y al nirvana), fueron introducidas en Grecia a través de los órficos y pitagóricos y aceptadas posteriormente por Platón, por los neoplatónicos y por el gnóstico Basílides (s.II)".

         Buscó entonces la palabra reencarnación y escribió:

         "Reencarnación: Acción y efecto de reencarnar o reencarnarse.

         Reencarnar: Volver a encarnar o encarnarse".

         Y pensó: "Necesito ir a platicar con el Dr. Solari para preguntarle sobre esto, él estuvo en la India, así que debe de saber algo al respecto; mañana mismo haré una cita con él para platicar lo más pronto posible".

         Y se fue a su morada a descansar. Al siguiente día visitó al Dr. Solari en su oficina, pero su secretaria le informó que había salido fuera de la ciudad a dar unas conferencias sobre filosofía; pero que en cuatro días más lo podría encontrar en su despacho. Anotó sus datos para dejar la cita establecida para cuando regresara el Doctor. Se retiró de ahí, pensando:

         "Me tomaré una tregua yo también, descansaré estos días hasta que vuelva el Dr. Solari, voy a buscar a mis compañeros de clase para ver si tienen alguna fiesta para divertirme un poco, porque al ritmo que voy con tantas incógnitas voy a envejecer muy rápido".

         Y sonriendo, se fue a buscar a sus amigos...

         Pasaron los días y por fin pudo conseguir su entrevista con el Dr. Solari.

         –Buenas tardes, Doctor.

         –Hola, que tal Doménico; en que puedo servirte.

Contestó el Doctor al recibir en su oficina al joven.

         –No se si tenga tiempo para platicar conmigo; se trata de los escritos del poeta desconocido.

         –Claro que tengo tiempo, mi joven amigo.

         –Pues bien, –dijo Doménico–, es sobre el tema de la metempsicosis o reencarnación, parece ser que nuestro poeta del pasado hace alusión a esto en varios poemas, más no está muy claro, porque puede ser una forma metafórica de expresarse como lenguaje poético. Mi pregunta es ésta: En aquellos tiempos, hablo del siglo XIII o XIV en Italia, ¿sería posible que alguien conociera o creyera en esta doctrina, que según he leído procede de la India– Y como usted visitó la India, quizá me podría dar alguna pista para entender mejor a nuestro poeta desconocido.

         –En primer lugar, –contestó Solari– quiero decirte que la doctrina de la reencarnación no procede propiamente de la India, lo que sucede y por eso probablemente hayas encontrado este dato así, es que ha sido en la India donde más se ha generalizado y popularizado e incluso se ha malinterpretado.

         –Perdone que lo interrumpa, Doctor: –dijo Doménico– ¿es lo mismo reencarnación que transmigración?

         –No; la creencia en la transmigración de las almas no es más que una desviación de la verdadera enseñanza, que es la reencarnación o metempsicosis.

Los que creen en la transmigración piensan que el alma al morir, puede entrar en cualquier forma viviente, como seres humanos, animales o plantas, por eso se le conoce como transmigración, es decir, viajar de un forma o cuerpo a otro, según los méritos del ser que acaba de morir. En cambio, en la teoría de la reencarnación no hay retroceso posible en el nivel evolutivo que ya se alcanzó, con el esfuerzo propio. Si un individuo está viviendo como un ser humano es porque ya pasó por todas las etapas anteriores de la evolución, y no puede retroceder a un nivel inferior al humano, en el cual se encuentra. Se puede estancar sino cumple con lo que le corresponde por ley divina, pero no volver a vivir en un grado anterior al que ya conquistó.

         Te decía: no sólo en la India o en el Tíbet es donde se conoce y se enseña esta doctrina ancestral, de la reencarnación, también en Egipto, Arabia, Palestina, Medio Oriente, Grecia y en la mayoría de los pueblos antiguos podemos encontrar aspectos de esta enseñanza maravillosa. En Europa también existen muchas referencias acerca de esta teoría entre los filósofos antiguos, sobre todo en los grupos esotéricos que han existido a través del tiempo y que aún existen en la actualidad.

         Podemos partir de que hay dos tipos de conocimiento: el exotérico o externo y el esotérico o interno; el conocimiento del ojo y el conocimiento del corazón, como dirían los budistas.

         El conocimiento del ojo o de la cabeza se refiere a lo exterior, lo exotérico  y es todo aquello que puede percibirse por los sentidos físicos, de ahí el término "del ojo", lo visible; es el conocimiento académico, de la ciencia, la técnica, el arte e incluso de los cultos religiosos externos.

         La doctrina del corazón es lo oculto, aquello que escapa a lo visible, es lo espiritual, lo que sólo se percibe por medio de los sentidos internos: las facultades del alma. De ahí la existencia de grupos y escuelas esotéricas en todas las épocas y en todos los pueblos de la tierra. Estos grupos esotéricos de los que te hablo son los que han perpetuado la enseñanza de la inmortalidad del alma, su preexistencia y su eterno proceso de evolución espiritual, por medio de la reencarnación.

         Existen básicamente tres grandes líneas teoréticas en el conocimiento del ser humano:                   1) La teoría materialista

         2) La teoría mentalista

         3) La teoría espiritualista

         La teoría materialista trata de explicarlo todo por el aspecto físico, la materia en sí; y todos los demás fenómenos o bien los niega porque no puede explicarlos o bien los define como derivados de las funciones orgánicas. Así dentro de esta corriente se dirá que el pensamiento y la emoción humana no son más que el resultado del trabajo del cerebro, del sistema nervioso y glandular del cuerpo material.

         La segunda concepción, hace una distinción entre las funciones corporales-orgánicas o somáticas y las actividades propiamente mentales o psicológicas. Concibe al ser humano como una dualidad psicofísica mente y cuerpo. Pero no se atreve a determinar que hay más allá de la mente o psique del ser humano manifestado.

         La tercera teoría corresponde a las corrientes espiritualistas e idealistas del mundo. Para esta concepción el hombre es algo más que la dualidad mente-cuerpo, establece un primer principio que da vida y expresión a la dualidad manifestada; este primer principio es el alma o espíritu en el ser humano; todas las religiones conciben así al ser humano: una parte inmortal, eterna y una parte transitoria la unidad cuerpo-mente. Si bien observamos las tres teorías se complementan, porque cada una de ellas enfatiza su estudio del ser humano en uno de los tres aspectos que integran al hombre como ser en sí.

         En cuanto a la última de las concepciones tiene además dos variantes:

         1) El alma inmortal encarna en un cuerpo humano una sóla vez.

         2) El alma inmortal no sólo encarna una vez en la Tierra, sino innumerables veces hasta alcanzar la perfección consciente.

         Y de aquí derivamos dentro de la teoría espiritualista sus dos aspectos: el externo o exotérico que corresponde a muchas religiones y creencias. Y el aspecto esotérico representado por los grupos ocultistas en el planeta y por sus representantes ante el mundo externo que vienen siendo los grandes iniciados, los adeptos, los profetas o Maestros de sabiduría. No hay que confundir estos movimientos esotéricos u ocultistas (ocultos porque muy pocos saben de su existencia) con las desviaciones de algunos seres que practican la magia negra, la brujería o el culto a demonios, o grupos que se reúnen para hacer el mal persiguiendo fines egoístas y materiales.

Del Libro: HERENCIA DEL PASADO  www.librosenred.com/ld/roleal/

Autor: Rolando Leal  www.centrosi.org

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Blog: MISIÓN UNIDAD CONSCIENTE  http://misionunidad.zoomblog.com

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Por Rolando Leal - 24 de Marzo, 2006, 17:43, Categoría: Herencia del pasado
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MEDITANDO

Los personajes que aparecen en este capítulo son Doménico, un joven latinoamericano que estudia un posgrado en Italia, y Harmodio un maestro bibliotecario que le sirve de guía para descifrar unos antiguos manuscritos de un poeta desconocido. Harmodio lee traduciendo el siguiente poema:

MEDITANDO

                   ¿A vuelto a mi conciencia

         una vida del pasado,

         o he podido vislumbrar

         lo que existe en mi futuro?

                   No lo sé...

                   ¡Sólo Tú, Señor, lo sabes!

         espero que algún día no lejano

         pueda yo saberlo como Tú.

                   ¡Tú lo sabes todo,

                   Tú lo eres todo,

                   Tú eres todo,

         y el todo está en Ti!

                   Por eso yo te amo,

         por eso yo te adoro,

         por eso yo te canto y te escribo

         las más lindas canciones y poemas

         que vienen y vuelven hacia Ti.

                   ¿Qué hubo una misión?           

                   ¿Qué la habrá?...

         Para Ti, no existe ni el pasado

         ni el futuro: Todo es hoy.

                   Y todo pasa ante Ti mismo

         como un caudal

         de quietas limpias aguas...

                   Aunque el mundo no lo entienda

                   ¡Tú nos mandas todo!

         lo bueno que a todos nos contenta

         y lo malo, no es tan malo

         como la gente piensa.

                   Pues el pasado no es tan duro

         como el hoy,

         y el hoy no lo es tanto

         como el mañana.

                   Pues el tiempo al pasar

         va borrando las heridas

         sólo quedan cicatrices

         de aquello que pasó.

                   Si pudiéramos ver

         lo que hoy pasa

         con los ojos de mañana;

         las angustias....

         los temores, los pesares,

         todo junto, no sería del tamaño

         de un granito de mostaza,

         comparado con ¡La gloria eterna!

         que es más grande

         que los mares de este mundo

                   y más hermosa

                   ¡Que el más bello atardecer!

         Al terminar de leer el poema, Harmodio inspirado comenzó a decir:

         –La meditación: sublime momento donde al detener el flujo de las actividades materiales, nos permite ver con claridad lo que somos, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos. Y así reflexionando podemos esclarecer todo cuanto acontece a nuestro alrededor; reconociendo con humildad nuestra ignorancia y al mismo tiempo la sabiduría divina que rige todas las cosas. En el poema se dice:

                   "¡Sólo Tú, Señor, lo sabes!"

         Y se añade con esperanza:

         "espero que algún día no lejano

         pueda yo saberlo como Tú".

         Se reconoce intuitivamente los aspectos de expresión del Creador y su eterna serenidad y paz... Más adelante se observa el efecto curativo del tiempo de tal manera que el dolor de ayer se va quedando en el olvido, el poeta añade que si pudiéramos cambiar nuestra actitud, podríamos comprender el porqué de los acontecimientos que se suscitan por y para nosotros. Y así poder pasar del pesimismo al optimismo, de la tristeza a la alegría y sobre todo a la paz, sí, la paz y la serenidad a semejanza de nuestro Dios, de nuestro Padre, de nuestro propio ser... Me siento como transportado, es como si estuviera muy cerca del poeta del pasado y pudiera entender lo que él quiso expresar ocultamente a través de estas palabras.

         De pronto, Doménico dijo:

         –Pero, ¿cómo una vida del pasado?...

         –Perdón, ¿a qué te refieres? –dijo el anciano.

         –Si el poeta habla de recordar una vida del pasado, ¿de quién es esa vida pasada?

         Y desesperado tomó el volumen amarillento y trató de leer, pero como estaba escrito en un estilo antiguo no podía traducirlo fácilmente. Harmodio le quitó el libro con suavidad y volvió a leer esa parte.

"¿A vuelto a mi conciencia

una vida del pasado,

o he podido vislumbrar

lo que existe en mi futuro?

                   No lo sé..."

         –Tienes razón, el poeta menciona algo relacionado con el recuerdo de una vida del pasado, aunque no se ve muy claro su sentido; puede ser una metáfora, no necesariamente se refiere a una vida anterior de sí mismo, esto es lo que alcanzo a comprender; y tú ¿qué piensas al respecto?

         –No lo sé...

         –¡Contestaste igual que el poeta! –le dijo Harmodio.

         –No sé cómo explicarlo, todo es tan extraordinario; ya me siento mejor, pero todavía hay mucha confusión en mi cabeza. Pero volviendo a nuestro estudio, ¿qué tipo de versificación utiliza nuestro poeta?

         Sonriendo, Harmodio contesta:

         –Nuestro poeta emplea el verso libre, sin reglas objetivas de ninguna especie; en ese tipo de poemas lo que interesa es el mensaje y no la forma de expresarlo, sin restarle importancia como medio que es para trasmitir la idea. Normalmente quien escribe así es alguien que tiende al romanticismo y al misticismo, por lo que plasma su sentir o sus ideas de primera intención, sin volver a corregir o modificar lo que recibe...

         –Un momento, usted dijo: lo que recibe, ¿a qué se refiere con esta expresión?

         –He dicho: lo que recibe y no lo que escribe, porque cuando un poeta de esta naturaleza toma la pluma y el papel, es porque algo muy fuerte lo impulsa desde adentro de su corazón y le pide, si acaso no le exige, plasmar en unas palabras un mensaje con un sentido definido y especial; como si alguien le estuviera dictando palabra tras palabra lo que él dócilmente va escribiendo.

         No te asombres, la historia humana está llena de estos casos, no sólo en la poesía o en la literatura, sino también en la pintura, en la escultura, en la música, en todas las artes e incluso en las ciencias; los grandes descubrimientos de la humanidad han sido revelados gracias a sujetos sensibles a esa inspiración, los místicos y religiosos le llaman inspiración divina, los artistas antiguos hablaban de la ayuda de las musas o los dioses, actualmente se habla de la mente supraconsciente o simplemente inspiración espiritual.

         –Yo siempre he creído, –afirmó Doménico–, que los pensamientos y las ideas nacen y se forman en el cerebro, que nosotros somos el cuerpo físico, que el alma y el espíritu no es otra cosa que nuestra propia mente, soy materialista y por lo tanto ateo, no puedo creer en eso que usted afirma, debe haber otra explicación más racional y científica.

         –Te agradezco tu sinceridad, –contestó el anciano–, ahora comprendo porqué cuando iniciamos la lectura de estos poemas, te comenzaste a sentir extraño; es que las ideas que a través de tantos años fuiste recibiendo y aceptando en tu preparación académica están arraigadas en tu mente, y cuando llegan nuevas formas de concebir el mundo chocan con tus anteriores esquemas mentales, te comprendo porque yo también pensé así hace muchos años.

         No voy a tratar de convencerte de lo que yo pienso, quisiera que nos respetáramos en nuestra forma de pensar y como dos buenos amigos siguiéramos estudiando estos viejos documentos, tratando de hacerlo con total imparcialidad.

         –Sí, me parece muy bien –contestó Doménico y añadió–. Le prometo que voy a reflexionar sobre todo lo que en este día hemos estudiado. Creo que ya es tarde y tengo que hacer otras cosas; si me lo permite me retiro y nos veremos dentro de dos días a la misma hora, porque mañana me toca clase en la escuela. Hasta luego entonces.

         –Hasta pronto –respondió el anciano, añadiendo en voz baja–. Que Dios te ilumine y te proteja.

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Autor: Rolando Leal  www.centrosi.org

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Por Rolando Leal - 24 de Marzo, 2006, 17:25, Categoría: Herencia del pasado
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MAYA (ilusión del mundo)

Los personajes que aparecen en este capítulo son Doménico, un joven latinoamericano que estudia un posgrado en Italia, y Harmodio un maestro bibliotecario que le sirve de guía para descifrar unos antiguos manuscritos de un poeta desconocido. Harmodio lee traduciendo el siguiente poema:

MAYA (ilusión del mundo)

¡Oh, maya!...

aléjate de mí,

yo te lo pido

y déjame ver las cosas,

en su real sentido.

Los hombres al tenerte,

viven dormidos

y al alejarte tú,

se despiertan sorprendidos.

¿Porqué estás junto a mí,

si yo he elegido,

ver las cosas como son,

y no como aparentan?

¿Cuánto tiempo durará

esta ilusión mía?...

¿Cuánto tiempo

viviré dormido?...

¡Quiero despertar y vivir

la verdadera vida!

Y ¿cuál es ésta?

preguntarán algunos:

¡La vida que se vive

por el ideal supremo,

que es el divino arcano

que todo lo vigila!

¡Esa es la verdadera vida!

Entonces...

Lo que yo he vivido,

¿acaso ha sido en vano?

y yo contestaré

con la simple negativa,

pues tenías que pasar

lo que has pasado;

para llegar a ser

lo que ahora eres.

Y si quieres seguir más adelante

         aprende del pasado sus errores,

         y no los vuelvas a hacer más,

         en esta vida.

                   Para que puedas llegar

         hasta tu meta;

         donde angustias ya no existen

         ni deseos te atormentan con sus garras.

                   Pero...

         ya que has despertado:

                   ¡Vigila siempre!

         y no vuelvas a dormirte.

                   Porque el que despierta

         y se vuelve a dormir:

                   ¡Es peor...

         que el que nunca

         ha despertado!

                   ¡Oh, mayávico mundo!              

         ilusorio destino,

que atrapas a tantos

y mantienes dormidos,

ya se acerca la hora

que te alejes por siempre,       

         ya ha sonado la hora

del despertar divino,      

         en esta Nueva Era

se vislumbra la aurora,           

y así un nuevo hijo del hombre

         vivirá aquí en la Tierra.                    

         ¡Ha llegado por fin esa hora!

        

         Después de leer el segundo poema, Harmodio exclamó:

         Después de leer el segundo poema, Harmodio exclamó:

         Después de leer el segundo poema, Harmodio exclamó:

         Después de leer el segundo poema, Harmodio exclamó:

         Después de leer el segundo poema, Harmodio exclamó:

         –¡Qué hermosura! ¿no te parece?

         Y Doménico no contestó. Con la frente apoyada en una de sus manos, estaba sumido en un mar de confusión, su mente no le respondía a tantas y tantas preguntas; por fin tallándose el rostro dijo:

         –No sé..., no sé que me pasa, me siento muy extraño, siento la cabeza pesada y una especie de desazón en mi estómago; es como si estuviera ciego, escuché todo el poema y me parece que es cierto lo que ahí se afirma, pero...

         En ese momento se tapó la cara con sus manos y guardó silencio. Harmodio lo miraba y lo comprendía, con esa comprensión que dan los años cuando se viven en paz y en armonía. Siendo poeta había aprendido a sentir sin necesidad de tanto razonar, esperó un instante y tomó la palabra nuevamente.

         –Mira, aquí hay una palabra nueva para nosotros: maya, que según parece se refiere a lo que podríamos llamar la ilusión del mundo, es esta ilusión lo que nos impide ver la realidad de la vida, es como un velo que no nos deja contemplar la verdad; y por eso se dice que estamos como dormidos. Aunque uno se dé cuenta de la existencia de maya, eso no impide que sigamos ciegos ante la luz divina. Se habla en el poema de la verdadera vida diciendo que es:

"¡La vida que se vive

por el ideal supremo,"

         Este ideal supremo es Dios. Se nos enseña que todo lo que hemos vivido no ha sido en vano, aunque hayamos estado en la oscuridad, todas esas experiencias nos han ido llevando a un nuevo estado donde aún dormidos vislumbramos nuestro despertar. Se nos advierte del peligro de volver a dormirnos después de despertar, por eso se dice:

                   "¡Vigila siempre!"

         Al fin se hace extensivo a toda la humanidad, profetizando para un futuro un nuevo amanecer, una Nueva Era y una humanidad despierta y consciente de su situación aquí en la Tierra; sellando finalmente con la frase:

         "¡Ha llegado por fin esa hora!"

         Me gustaría averiguar el porqué del uso de esta palabra "maya" y su origen, para poder acercarnos al poeta misterioso del pasado.

         Doménico se había tranquilizado, gracias a las palabras suaves y armoniosas de su gentil amigo; lo escuchaba pero su mirada se encontraba perdida en la inmensidad. Se puso de pie y se acercó a una ventana de la habitación y contempló un bello atardecer, mientras en su mente resonaban las palabras del anciano: "Para poder acercarnos al poeta misterioso del pasado".

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Por Rolando Leal - 20 de Marzo, 2006, 6:01, Categoría: Herencia del pasado
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